Me abrazaste, efectívamente me abrazaste cuando te lo pedí antes de despedirnos. Resurjo, pero resurjo sólo, con las alas congeladas y sufriendo un deshielo lento en lugar de hacerlo con las alas incandescentes y brillantes por la ola calurosa que debió llevarme a mejor destino.
Hoy te busqué tras una pesadilla, de esas que me acechaban de niño tras ver alguna de las películas que hoy en día tú te atreves a medio ver con las manos tapando esos ojos que durante diez meses me miraban y a los cuales añoraré de una forma inimaginable, totalmente inimaginable por la mente humana.

Escribir esto y tratar de plasmarlo de una manera distinta, no es complicado, pero sí doloroso porque viene a decir lo mismo que diría con una jerga cotidiana. Sé que "nosotros" es todo lo contrario a un coche teledirigido que hace lo que yo espero según pulso un botón, y que en caso de serlo, he agotado las pilas o tú las has sacado del juguete.
Sé que alegría, sencillez, fluidez y normalidad son los cuatro pilares que tú buscas o buscabas; los busco.
Y destrozarte no, antes que eso me alejo y que el mundo reordene.